Armados con palos -que hacían las
veces de espátulas- cada diciembre mis primos y yo emprendíamos lo
que para nosotros era una de las experiencias más divertidas de la
navidad: recolectar musgo.
Era frecuente que la familia por parte de papá se encontrara en el
año durante varios fines de semana en el parque Vinicio Adames, ahí,
protagonizábamos parrilladas, cumpleaños, juegos de cartas y dominó,
partidos de fútbol, voleibol o básquet; estupendas caminatas a la
cima del parque; juegos de escondites en un tren abandonado (icono
del parque) y, por supuesto, las acostumbradas excursiones navideñas
de recolección de musgo.
El parque formó parte de mi infancia y -aún hoy- cuando quiero
sonreír aspiro profundo y huelo el musgo; así, me veo caminando por
las montañas del parque con una retahíla de primos, por los que
(para mis nueve años) eran caminos peligrosos pero divertidos.
Rememoro la satisfacción que me causaba ensuciar cada una de las
piezas de mi ropa de tierra -sin temer a ninguna consecuencia- sólo
para arrancar un buen pedazo de la planta. Mi hermano y yo éramos
competitivos, queríamos tener el mejor musgo para al final armar el
mejor nacimiento. Nuestra casa no era grande pero el nacimiento
siempre quedaba muy bien hecho por el esmero de mi hermano. Él era
un experto en encontrar pedazos frescos y en arrancarlos sin
romperlos, de manera que le quedaran como una perfecta alfombra.
Para esas fechas era una novedad tener en casa un nacimiento tan
natural, que hasta las bases fueran de grama enana. Ahora lo venden
en pequeñas bolsas pero jamás será igual comprarlo que colectarlo;
esas excursiones para mí no sólo marcaban el inicio de la Navidad
sino que apaciguaban el espíritu soñador y aventurero que siempre he
tenido, alimentaba además mi amor por la naturaleza y creaba una
sensación más fuerte de unión entre primos.
Por eso para mí el musgo tiene una definición mental más amplia de
la que me imaginaba, el musgo es familia, aventura, amor, esmero, es
decir que el musgo es una palabra importante para mí cuando hablar
de la Navidad se trata.● |
“Mi hermano y yo éramos competitivos, queríamos tener el mejor musgo
para al final armar el mejor nacimiento”
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