Pablo estaba muy alegre porque ese
día, anterior al Día de Reyes, le había prometido su padre ir con él
a pescar; algo que ansiaba por admirar esa afición y por
encontrarse, a la vez, con una naturaleza pletórica de seres vivos.
Así, con todo lo necesario se lanzaron ellos a un viaje en coche a
las siete de la mañana, hacia aquel lugar previsto: un pequeño lago
rodeado por un denso bosque bellísimo, además de muy tranquilo y
liberador, lejano a la multitud y al ruido que les aturdía en su
ciudad.
A las ocho Pablo ya estaba junto a su padre observando cómo este
pescaba pero, aprovechando el que al fin se encontraban a solas tras
tanto tiempo, inquieto le preguntó:
- Papá ¿qué es el bien?
- Hijo, intentar ser feliz, como dicen los psicólogos.
- Entonces, los niños que pasan hambre o los que viven la guerra lo
intentaran, ¿serían felices?
- No, pero hay que intentarlo.
- Papá, no creo que algún ser vivo en la naturaleza no lo intentara
¿no sobra el que lo digan los psicólogos?
- Ellos nos ayudan a superar las desagradables experiencias y los
miedos.
- ¿Sólo ellos? Y los demás ¿qué hacen? ¿son malos?
- Es que hay que hacer caso, obedecer, hacer lo que digan las leyes,
¡claro! el cumplirlas, y también lo que digan los maestros.
- Entonces, si las leyes autorizan el que posean unos pocos casi
todo, ¿eso está bien?
- Pablito, no seas pesado; está bien el obedecer a tu padre y el
respetarlo.
- Pero papá, todos, absolutamente todos merecen un igual respeto
como personas ¿no?
- Hijo, los entendidos saben a quiénes se deben respetar más, al ser
menos malos por supuesto.
- ¡Ya! pero los entendidos, los políticos, los religiosos y los
intelectuales, al haber sido millones en toda la historia ¿por qué
no han conseguido que se haga el bien? Otra cosa, en concreto, los
curas ¿por qué quieren tanto recaudar a costa de otros?, ¿por qué no
dan ellos primero lo que tienen?
- Bueno, unos han de estar arriba y otros abajo; pero algunos... no
han obedecido.
- ¡Ah! sin embargo a los de arriba ¿no les ha sobrado bienes o
recursos para dignificar a los de abajo?
- No, los de arriba tienen que estar bien, sin que les falte nada,
para
pensar cosas buenas y enseñarlas.
- ¿Es bueno enseñar sin dar ejemplo? ¿aconsejar la felicidad sin
permitir la felicidad? papá.
- Pablito, si un niño inculto se muere por falta de conocimiento de
Dios o por fanatismo, él no lo siente tanto, pero ya una persona
civilizada, una..., es respetable, responsable y… sufre, luego es
más importante, es de Dios, ¿comprendes?
- Papá, ¿por qué los más poderosos son los que siempre utilizan a
Dios para seguir siendo poderosos?
- El poder de Dios sólo le es otorgado a quien guía bien a su pueblo
contra la perversidad, así es.
- Pero las personas corrientes no declaran las guerras ni manipulan
en los medios de comunicación, papá.
- Eso de manipular vamos a dejarlo, los intelectuales dicen la
verdad más conveniente, que les beneficia directamente a ellos para,
luego, beneficiar a todos. Escogen la razón y censuran a los "muy
razonables" que se alejan de la perfección política divina o
religiosa.
- ¿Cuándo es "luego"?, papá.
- En realidad, hijo, hay que destruir a todos los terroristas para
que los pueblos sean libres ante Dios, obedeciendo a los países
ricos con vistas a que éstos les construyan una casa a cada uno y,
al final, sean felices; pero deben dejar de ser terroristas antes.
- ¿Bill Gates también les va a construir una casa a cada uno? papá,
¡qué bien! Sin embargo a los que se les ha aplicado tanta injusticia
no se le hará justicia ya muertos, puesto que es imposible.
Tras esta conversación los dos siguieron un rato en silencio y
después decidieron marcharse a casa. Pablo desistió de hacer más
preguntas; aunque absorto o ensimismado, no pasaba por alto las
nuevas dudas que, después de esa experiencia, se le agrandarían en
el alma.
Al día siguiente se llevó una desagradable sorpresa, pues, era el
día en que su padre debía abandonarle para ocuparse de sus asuntos
financieros; éstos eras de "vital importancia" y, "sin duda", en
beneficio de todos, asuntos no podía descuidar. Pablo prefirió
rechazar los juguetes que le había comprado y, sin más, se los dio a
un niño pobre que vio por la calle. No los quiso, ya que habían sido
comprado con dinero proveniente de negocios realizados en países
donde faltaban juguetes para los niños que aún, aún, padecían el
hambre y la explotación.● |
“Pablo prefirió rechazar los juguetes que le había comprado y, sin
más, se los dio a un niño pobre que vio por la calle”
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