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José Repiso Moyano (Málaga) / joserepisomoyano@hotmail.com :::::::::::

Un niño sin juguetes  
Pablo estaba muy alegre porque ese día, anterior al Día de Reyes, le había prometido su padre ir con él a pescar; algo que ansiaba por admirar esa afición y por encontrarse, a la vez, con una naturaleza pletórica de seres vivos. Así, con todo lo necesario se lanzaron ellos a un viaje en coche a las siete de la mañana, hacia aquel lugar previsto: un pequeño lago rodeado por un denso bosque bellísimo, además de muy tranquilo y liberador, lejano a la multitud y al ruido que les aturdía en su ciudad.

A las ocho Pablo ya estaba junto a su padre observando cómo este pescaba pero, aprovechando el que al fin se encontraban a solas tras tanto tiempo, inquieto le preguntó:

- Papá ¿qué es el bien?

- Hijo, intentar ser feliz, como dicen los psicólogos.

- Entonces, los niños que pasan hambre o los que viven la guerra lo intentaran, ¿serían felices?

- No, pero hay que intentarlo.

- Papá, no creo que algún ser vivo en la naturaleza no lo intentara ¿no sobra el que lo digan los psicólogos?

- Ellos nos ayudan a superar las desagradables experiencias y los miedos.

- ¿Sólo ellos? Y los demás ¿qué hacen? ¿son malos?

- Es que hay que hacer caso, obedecer, hacer lo que digan las leyes, ¡claro! el cumplirlas, y también lo que digan los maestros.

- Entonces, si las leyes autorizan el que posean unos pocos casi todo, ¿eso está bien?

- Pablito, no seas pesado; está bien el obedecer a tu padre y el respetarlo.

- Pero papá, todos, absolutamente todos merecen un igual respeto como personas ¿no?

- Hijo, los entendidos saben a quiénes se deben respetar más, al ser menos malos por supuesto.

- ¡Ya! pero los entendidos, los políticos, los religiosos y los intelectuales, al haber sido millones en toda la historia ¿por qué no han conseguido que se haga el bien? Otra cosa, en concreto, los curas ¿por qué quieren tanto recaudar a costa de otros?, ¿por qué no dan ellos primero lo que tienen?

- Bueno, unos han de estar arriba y otros abajo; pero algunos... no han obedecido.

- ¡Ah! sin embargo a los de arriba ¿no les ha sobrado bienes o recursos para dignificar a los de abajo?

- No, los de arriba tienen que estar bien, sin que les falte nada, para
pensar cosas buenas y enseñarlas.

- ¿Es bueno enseñar sin dar ejemplo? ¿aconsejar la felicidad sin permitir la felicidad? papá.

- Pablito, si un niño inculto se muere por falta de conocimiento de Dios o por fanatismo, él no lo siente tanto, pero ya una persona civilizada, una..., es respetable, responsable y… sufre, luego es más importante, es de Dios, ¿comprendes?

- Papá, ¿por qué los más poderosos son los que siempre utilizan a Dios para seguir siendo poderosos?

- El poder de Dios sólo le es otorgado a quien guía bien a su pueblo contra la perversidad, así es.

- Pero las personas corrientes no declaran las guerras ni manipulan en los medios de comunicación, papá.

- Eso de manipular vamos a dejarlo, los intelectuales dicen la verdad más conveniente, que les beneficia directamente a ellos para, luego, beneficiar a todos. Escogen la razón y censuran a los "muy razonables" que se alejan de la perfección política divina o religiosa.

- ¿Cuándo es "luego"?, papá.

- En realidad, hijo, hay que destruir a todos los terroristas para que los pueblos sean libres ante Dios, obedeciendo a los países ricos con vistas a que éstos les construyan una casa a cada uno y, al final, sean felices; pero deben dejar de ser terroristas antes.

- ¿Bill Gates también les va a construir una casa a cada uno? papá, ¡qué bien! Sin embargo a los que se les ha aplicado tanta injusticia no se le hará justicia ya muertos, puesto que es imposible.

Tras esta conversación los dos siguieron un rato en silencio y después decidieron marcharse a casa. Pablo desistió de hacer más preguntas; aunque absorto o ensimismado, no pasaba por alto las nuevas dudas que, después de esa experiencia, se le agrandarían en el alma.

Al día siguiente se llevó una desagradable sorpresa, pues, era el día en que su padre debía abandonarle para ocuparse de sus asuntos financieros; éstos eras de "vital importancia" y, "sin duda", en beneficio de todos, asuntos no podía descuidar. Pablo prefirió rechazar los juguetes que le había comprado y, sin más, se los dio a un niño pobre que vio por la calle. No los quiso, ya que habían sido comprado con dinero proveniente de negocios realizados en países donde faltaban juguetes para los niños que aún, aún, padecían el hambre y la explotación.●
 

 

 

 

 

 


“Pablo prefirió rechazar los juguetes que le había comprado y, sin más, se los dio a un niño pobre que vio por la calle”

 

 


 

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