A mis amigos Oscar y Andrea,
quienes están lejos de su familia en este momento
Este editorial
navideño viene con la alegría propia de estas fiestas, con las
parrandas, las gaitas, las serenatas y los aguinaldos.
Con la certeza de que estar con la familia es aquello que nos nutre,
nos llena de felicidad, nos hace sentirnos protegidos y nos hace
quererlos.
Con la esperanza de que la unión de aquellos, los de al lado, los de
al frente, los que no conocemos todavía, nos hará mejores.
Con la sinceridad de decirle a todos los que nos aprecian, que están
cerca, que miles de gracias por estar allí y que nunca se vayan
porque nos hacen falta.
Con el cariño de decirle a los que están lejos, que deseamos que
estén muy bien, que sean felices y que cuando necesiten una mano
amiga, no duden en acercarse.
Con la melancolía por la ausencia de aquellos que no están, que no
volverán, que se quedaron sólo en nuestros recuerdos, pero que allí
vivirán por siempre.
Con la gratitud de decirle a usted, que nos lee, que nos escribe,
que nos habla, que un millón de gracias por acercarse a este
espacio, y un millón de gracias más por permitirnos darle un
pedacito de nosotros en cada relato.
Y esperamos que en estas fechas, esa alegría, esa certeza, esa
esperanza, esa sinceridad, ese cariño, esa melancolía y esa gratitud
estén con ustedes por siempre.● |
“Con la melancolía por la ausencia de aquellos que no están, que no
volverán”
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