Soy una viajera. Me encanta estar
montada en un avión, a tal punto que alguna vez pasó por mi cabeza
convertirme en aeromoza. Ir de un lado a otro y conocer sitios
que vemos por la televisión o en las películas. Pero el turismo que
hago yo es diferente al que realiza cualquier persona común y
corriente. Yo realizo lo que se podría llamar "turismo
artístico".
Y ustedes se preguntaran ¿qué cosa es el turismo artístico? pues
déjenme explicarles. El turismo artístico es aquel en el cual las
personas viajamos para asistir a un concierto de algún artista
famoso. Yo he conocido muchos lugares de esta forma y lo mejor es
que no sale tan costoso como parece. Como dije anteriormente,
déjenme explicarles.
En el año 1998, fue mi primer viaje de este tipo. Conocí Puerto Rico
de la mejor manera y con el mejor acompañante. Descubrí un mundo
interesante al visitar el Observatorio Arecibo y las Cuevas, entre
las que destacan las de Camuy, y la Selva Lluviosa o Reserva
Forestal de El Yunque, integrada en el sistema de bosques nacionales
de Estados Unidos. Hasta tuve tiempo de que Ricky Martin -mi guía
turístico- me invitara a ver un juego de beisbol. Todo esto sin
salir de Venezuela y con solo cancelar en ticket de entrada a su
concierto en el estadio de fútbol de la UCV.
Luego viaje a los Estados Unidos, específicamente a Orlando,
Florida. Conocí la casa del ratón Mickey, el parque de Walt Disney
World, y también el Parque Nacional de los Everglades, el Sea World
y los estudios cinematográficos de la Universal. Supe que existen
también numerosos lugares de interés histórico que rememoran el
periodo de dominio español, como la fortaleza de piedra más antigua
localizada en la parte continental de los Estados Unidos y que data
del 1670, la cual forma parte del Monumento Nacional del Castillo de
San Marcos, en San Agustín. Todo este recorrido en dos horas y hasta
me dio tiempo de ir, con los Backstreet Boys, a comer una
hamburguesa. ¿Costoso? para nada, solo la entrada al
estacionamiento del Poliedro.
Ese mismo año como la situación lo permitió, me fui de viaje para
Guatemala. Hasta ahora es uno de los viajes que más he disfrutado,
pues me permitió conocer la antigua cultura Maya; desde las
espectaculares ruinas de Tikal hasta las iglesias católicas de los
españoles. Observé que en la cuenca del río guatemalteco Motagua se
encuentran las ruinas de una antigua ciudad mesoamericana
perteneciente al periodo clásico maya. Tuve el honor de conocer, de
la mano de Ricardo Arjona, a Rigoberta Menchú, activista
guatemalteca de los derechos humanos de los pueblos indígenas, la
cual pertenece al pueblo quiché y que ganó el premio Nobel de la Paz
en 1992. Descubrí qué pasaría si el Norte fuera el Sur, y en un taxi
-donde oí varias historias- me regresé al Teatro Teresa Carreño con
un tejido guatemalteco, el cual me sirvió para confeccionar una
hamaca.
Mi último gran viaje, fue hace como un año. Viajé a Colombia, donde
Shakira me recibió con los pies descalzos. Me di una vuelta por
Medellín y por Cartagena, lugares con muchas fortificaciones
construidas por los españoles. Bailé una cumbia y visité San
Agustín, una pequeña villa, famosa por sus antiguas estatuas de
piedras con por lo menos 800 años de antigüedad. Sin
complicaciones me tome un café con la artista y regresé al
estacionamiento del Poliedro, sin el peligro de que me secuestrara
la guerrilla.
Mi hermano me hecha en cara de que ha viajado a otros países, pero
yo le he ganado, porque no he gastado tanto. Yo les recomiendo que
hagan este tipo de turismo. ¿Quién sabe? tal vez nos consigamos en
Cancún acompañados de los chicos de Maná o en Andalucía dando unos
pasitos de flamenco con Alejandro Sanz.● |
“Todo este recorrido en dos horas y hasta me dio tiempo de ir, con
los
Backstreet Boys, a comer una hamburguesa”
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