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Firmas Foráneas

Pedro Martínez (Islas Canarias) / interplayer@lycos.com :::::::::::

Pánico en la carretera  
En un viaje a Río Grande do Sul en Brasil, tuve la oportunidad de visitar el Balneario de Torres en la costa atlántica. Me gustaron sus playas y sobre todo la zona de acantilados que forman un parque natural de gran belleza. En los acantilados se encuentran amplias zonas por las cuales es posible pasear, tomarse un helado, compartir las vistas con tus acompañantes y relajarse del stress de la vida diaria.

En el trayecto de ida de Porto Alegre a Torres se realiza en unas dos horas, y la última hora se transita una carretera estrecha por la que circulan infinidad de grandes camiones en dirección a las grandes urbes brasileñas. Noté que nuestro conductor era un poco temerario y que conducía arriesgando demasiado pero intenté no mirar, leer un periódico y taparme los ojos, cualquier truco con tal de no ver lo que estaba ocurriendo en la carretera. La verdad lo pasé mal con los adelantamientos en este último tramo, cuando ves a esas grandes bestias de la carretera que vienen directo hacia ti y solo tienes segundos para encontrar un hueco y evitar la colisión.

En el viaje de vuelta a Porto Alegre, tuvimos más de lo mismo, pero esta vez el tráfico en dirección norte era más intenso y los adelantamientos eran incluso más peligrosos, y asimismo nuestro conductor arriesgaba muchísimo, adelantando convoys luego de los cuales no era seguro que encontráramos un espacio para evitar cualquier colisión, ante la gran cantidad de camiones que circulaban en dirección opuesta a la nuestra.

Nuestros rebases eran continuos y ante cada uno de ellos tenía la duda de poder concluir de una pieza, nuevamente puse una revista delante de mis ojos y me resistí a ver lo que estaba ocurriendo. Cuando finalmente llegamos a la autopista y terminó esta peculiar forma de tortura, sentí que se me daba una oportunidad de seguir viviendo. Una sensación de alivio que también compartía la otra persona que nos acompañaba al conductor y a mí. Ella era una antigua novia del chofer y terminó enfadada con él por la experiencia que nos había hecho pasar, ya que durante todo el viaje había ignorado sus peticiones para que cesara en sus pases arriesgados.●
 

 

 

 

 

 


“Noté que nuestro conductor era un poco temerario y que conducía arriesgando demasiado pero intenté no mirar”

 

 


 

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