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La fantasía en los cuentos de "Chaleco"

 
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Emigdio "Millo" Malaver
milloma@telcel.net.ve
 

 

Cuando se habla de cuentos fantásticos, viene a mi mente nuestro paisano el Sr. Rafael Gil “Chaleco”, a quien considero uno de los mejores narradores y creadores de historias imaginarias en Margarita y con muchos más méritos que otros, pues “Chaleco” era analfabeto, por lo cual nadie se explicaba cómo carrizo creaba todas aquellas historias, que deleitaban a la gran mayoría de los asistentes a los velorios de antaño.

Una muestra. Rafael Gil contaba que una vez había sembrado cierta cantidad de maíz por los lados del cerro El Tamoco. Una vez que ya estaba de cosecha, se llevó una cantidad de peones para recogerlo, pero cuando llegó al sitio, su asombro fue total: no había ni una sola mata de maíz y el terreno estaba totalmente limpio. Con tal estupor regresó al pueblo y volvió a los siete días al conuco, aún con la preocupación en el rostro, y fue ahí que se le presentó el mono Caraamarilla y le dijo: ¿Qué te pasa Rafael? “Que me robaron todo el maíz”, dijo Chaleco. “No te preocupes amigo -dijo el mono- que yo y mi cuadrilla lo recogimos y lo tenemos listo en varios barriles y el malojo está almacenado en un caney, para que sirva después de pasto a los animales”. Ese día el mono Caraamarilla y Chaleco, como buenos amigos, se embriagaron de la emoción.

Otra muestra. En cierta oportunidad Chaleco llegó al cerro El Tamoco y observó como un gavilán, volando sin control, chocó contra un árbol y perdió la vida. Entonces él vino y le cortó el pico y se lo llevó a su compadre Santos Salazar, en Chacachacare, y éste con las dos partes del pico realizó dos canoas, y en cada una cabían treinta hombres, que semanalmente viajaban a tierra firme.

Esto es solo una pequeña parte de la creación de Rafael Gil “Chaleco”, la cual nadie tuvo la visión de llevarla al papel para plasmar una obra de verdad admirable.


 

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