I
Su nombre Rafael Gil
Chael “Chaleco”, genial,
para un cacho, magistral
y con un alto perfil.
Andando por buen carril
en la alegría él se afianza
y con una gran confianza
en los velorios de muertos,
convertía ese hombre experto
la tristeza en esperanza.
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II
Él nos decía sin encono
de una forma singular
que en El Abismo a sembrar
lo ayudaban muchos monos.
Y con ese jovial tono
que le salía de raíz,
sembrando siempre feliz,
se expresaba sin modismos
que los monos de El Abismo
le recogían el maíz.
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| III
Chael en forma lozana
lanzaba un cuento en derroche,
lo comenzaba en la noche
terminando en la mañana.
Como la gracia le emana
del alma que corre y anda,
fue genial en cualquier banda
y hoy recordamos contentos,
uno de sus bellos cuentos:
la famosa “Yegua Panda”. |
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IV
De Chael en realidad,
buen cachero y hombre cuerdo,
sólo nos queda el recuerdo
envuelto en la eternidad.
Llenó de felicidad
a todos con dulce voz
y se dice aquí entre nos,
entre viejos y mozuelos,
que estará allá en el cielo
haciendo reír a Dios. |
V
Campesino tesonero,
jugador por excelencia,
cultivó la inteligencia
del pueblo tacarigüero.
Fue tremendo azadonero,
gran hacedor de alegrías,
pasaba noches y días
tejiendo gratas historias
y hoy debe estar en la gloria
engendrando fantasías. |