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| Ocarina
Espinoza oespinoza@la-cadena.com |
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La Navidad es asumida completita por la mayoría de las personas, quienes por lo general tratan de cumplir con todas las tradiciones, sólo así terminan satisfechos cuando llega enero. Se dedican durante el último mes del año a decorar la casa con arbolito y nacimiento, hacer las hallacas, realizar las compras; esperar la llegada del “Espíritu de la Navidad”. Compran rifas, acuden a las fiestas familiares, de oficina, amigos y desconocidos, pasean por las ferias e incluso juegan al “Amigo secreto”. La
decoración En lo que respecta al arbolito siempre hay debates familiares
sobre la conveniencia de ponerlo. Hay unos que dicen que es bueno colocarlo
por el “toque” que le da a la casa y otros que no quieren
saber nada de él porque no lo consideran realmente una costumbre
venezolana. Año tras año los que defendían una posición
se cambian para la otra y viceversa, al final arbolito y nacimiento terminan
conviviendo en armonía. Las
compras
Esperar al Espíritu de la Navidad
Hay quienes además compran el Santo de la Navidad, para que sea el propio espíritu el que presencie los rituales de la petición de deseos. El
amigo secreto y las fiestas Si tienes suerte o se llega a un arreglo de antemano recibirás lo que deseas de tu “amigo secreto” sino regresarás a casa con algo que nunca usarás tipo “una ropa interior roja pasión” o un asador de pavos, cuando tú en la vida has comido esa ave. Existen familias que cumplen con supersticiones como sacar las maletas el 31 después de las 12 de la noche, ponerse ropa íntima color amarillo, tomar un plato de lenteja en la cena de esa noche, despedirse de la familia antes de las doce por lo menos en tres ocasiones, regalar un billete de alta denominación, tener un dólar en la cartera y, el más común de todos, pedir un deseo por cada uva que se ingiere a la par de las campanadas. Las fiestas navideñas son especialmente buenas porque hasta en el trabajo un 23 o un 24 hay algo que beber y que comer, todo el mundo hace gala de lo que se conoce como “espíritu navideño” y no faltan las reconciliaciones y los reencuentros. |
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