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| Roberto
Malaver comentarios@mureche.net |
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Cada vez que Pedro Daniel Boom se vestía de San Nicolás en Navidad, tenía que enfrentarse con serios problemas. Aquel 4 de diciembre le ocurrió quizá el problema más importante. Después de caminar con su saco al hombro y repartir caramelos y chucherías entre los muchachos del condado, San Nicolás, es decir, Pedro Daniel Boom, decidió tomarse un trago en la cantina más cercana. San Nicolás entró cansado y batiendo las dos puertas de madera de la entrada de la cantina El Disparadero. Los vaqueros que estaban en el lugar se volvieron todos al mismo tiempo para verlo, y uno de ellos, Miguelón Cassidy, comenzó la chanza: - Y ¿qué dice ese papaíto Noel?¿Qué pasó que no me trajo mi juguetito? San Nicolás prefirió no pararle a las provocaciones de Miguelón y fue a sentarse solo en una de las mesas que estaba vacía. Mientras tanto, Miguelón Cassidy siguió con la broma: - Y ¿dónde dejó los renos, papaíto Noel? ¿Los amarró allá afuera? Los demás vaqueros sonreían con las bromas de Miguelón y San Nicolás decidió llamar al mesonero, Hoppalong Rodríguez, para que le sirviera un vaso de leche malteada. Lo pidió a gritos: - ¡UN VASO DE LECHE MALTEADA! HOPPALONG RODRÍGUEZ. Miguelón no aguantó y siguió con la broma: - Sí, Hoppalong, sírvele el tetero a papaíto Noel. El mesonero se acercó a San Nicolás con el vaso de leche malteada. Santa lo tomó y mientras lo disfrutaba veía cómo los demás comensales se estaban cansando de las bromas de Miguelón. Santa sabía que a Miguelón no lo soportaba nadie en el condado de Toporo. Por eso, mientras tomaba su leche malteada, veía fijamente a Miguelón, quien seguía chalequeándolo con sus bromas pesadas. - Papito Nicolás ¿y tu trineo dónde está?- le decía Miguelón. Fue entonces cuando San Nicolás se levantó de la silla y dejó en la mesa el saco de los juguetes. Comenzó a caminar de frente hasta donde estaba Miguelón, y cuando ya estaba llegando cerca de él, Santa -con un movimiento rápido y certero- le sacó el revólver al mesonero Hoppalong y... - BAM. BAM. BAM. Los demás compañeros se levantaron y avanzaron a felicitar a San Nicolás, mientras Saturno Ryder, le dijo: - Gracias Santa, este es nuestro mejor regalo de Navidad. Al día siguiente, en La voz del Condado -el periódico más leído en la comarca- salió un titular de primera página: "SAN NICOLÁS ASESINÓ A MIGUELÓN CASSIDY". |
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