Free Web Hosting by Netfirms
Web Hosting by Netfirms | Free Domain Names by Netfirms


[ Página Principal | Palitos de Romero | Historias Normales | Día a Día | Letra Abierta ]
[ Páginas Centrales |
Resaca | Más Artículos | Papel y Pluma | Párrafo Aparte]
[ Reflexiones | Pase de Página | Goterones | Contracara | Links+Archivo ]
 


El mejor paseo de todos

 
...................................................................................................................................................................
 
Ocarina Espinoza
oespinoza@la-cadena.com
 

 

A todos quienes no conocieron a sus abuelos
y aquellos que los tuvieron y los han perdido en el camino.


No sé si era la gente, la brisa o la galleta que a diario me comía en el trayecto. Lo cierto es que me cuentan que regresaba con una sonrisa; era obvio que me gustaba salir con ella porque si no me llevaba a dar una vuelta, daba lata todo el día, lloraba y no comía bien.

Me dicen que era la primera en vestirse los fines de semana para ir a cualquier lugar porque le encantaba pasear. No podía viajar sin su loro, lo que era una verdadera pesadilla para mi padre al tener que meter la jaula en el carro por el poco espacio que dejaban los pasajeros.

Mucho de ella tengo porque me gustan los juegos de azar y, según cuentan en casa, ella apostaba a los caballos, compraba loterías y era una de las mejores entre mis tías con las cartas. Esos gustos eran un motivo para saberla muy especial, a veces río al imaginarla apretando una gaceta para ligar un caballo en La Rinconada; o al pensar que sobresalía en la cola de un sellado con su cabello completamente blanco, una marca de familia.

Siempre llevaba vestido, nunca pantalón. Los zapatos siempre bajitos para las caminatas largas; jamás pintura en los labios, tez morena, robustez que perdió con los años. Las arepas y las caraotas fueron siempre su plato favorito. Nunca faltó a su cita con el café para comenzar un día. Tuvo cuatro hijos que jamás conocieron padre alguno; los ayudó a convertirse en adultos pero ese no fue su único mérito en la vida también lo fue crecer sin madre ni padre.

“Mami”, le dicen aún mis primos hermanos al recordarla, “mamabuela”, la llamaban mis hermanos. Yo simplemente “abuela” desde que comencé a hablar; Victoria era su nombre. Ahora han pasado 14 años de su partida y unos 16 y medio desde la época en que me comía en cuatro ruedas la Nueva Granada con ella todas las mañanas, fui el último en nacer de todos sus nietos. En mis primeros años de vida le llegó el ocaso a ella. Aunque poco la conocí, nuestra historia es la más contada familiarmente, aquellas escapadas juntos todos las recuerdan porque fue la demostración final de dos de sus pasiones: sus nietos y los paseos.

Mi abuela era una mujer excepcional, y creo que todo nieto dice o por lo menos quiere decir eso de sus abuelos, puedo describirla después de construir su imagen con los recuerdos. La describo porque aunque no me terminó de criar como a mis hermanos y primos, igual tengo la certeza de que supo en poco tiempo amarme mucho. El cáncer de pulmón no la detuvo para darme el mejor paseo de todos hasta que tuvo aliento: mi recorrido diario en coche por la Nueva Granada, al tiempo que me devoraba una estupenda club social.


 

[ Página Principal | Palitos de Romero | Historias Normales | Día a Día | Letra Abierta ]
[ Páginas Centrales |
Resaca | Más Artículos | Papel y Pluma | Párrafo Aparte]
[ Reflexiones | Pase de Página | Goterones | Contracara | Links+Archivo ]

||| email@mureche.net |||