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La Ley de Murphy de los celulares

 
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Ocarina Espinoza
oespinoza@la-cadena.com
 

 

No existe ser humano que no tenga una queja de su celular. Algunas de las cosas que nos pasan son, si se quiere, tragicómicas, es como si junto a ellos hubiesen inventado sus propias normas para funcionar mal, algo así como una “Ley de Murphy de los celulares”. No falta nunca un móvil que se le acabe la batería justo en la espera de una llamada de trabajo o cuando estás en la puerta de tu casa sin llaves. Es casi imposible no haber vivido en algún momento una crisis de desespero cuando se te acaba la batería en plena pelea telefónica, o en una esquina a las 3 de la mañana cuando es cosa de vida o muerte llamar a un taxi, o tal vez en el preciso instante en el que estás perdido y apuntando la dirección o el número necesario para llegar a tu destino.

Tienes dos bolívares de saldo deudor y te desconectan y lo peor: es viernes en la noche y no podrás acordar ninguna salida. ¿Quieres solamente repicar porque te queda miseria de saldo? será mejor que lo olvides, te caerá la contestadora. Te quedas en la mitad de la nada en una playa lejana y ¿adivina?, estás sin señal, deberás literalmente escalar el rompeolas para, en la punta -en la posición más difícil de yoga- tener señal.

Ni qué decir cuando la llamada que esperaste durante todo el día llega en mitad de un túnel del metro o cuando recién apagas el aparato para dormir. No se te ocurra solventar el problema de las "desconectadas" telefónicas pasando el teléfono de prepago a postpago, tu tarjeta de crédito no resistirá. Se te va de las manos cuando menos lo esperas y en los peores sitios: un barranco o en el baño, parece suicida. Jamás sale ileso.

Los mensajes de textos urgentes llegan tres días después, pero los nimios te los responden en pocos segundos. En algunos móviles si no tienes saldo no cuentes con tu directorio de teléfonos. Puedes pasar todo el día para solventar un problema de tu celular, al llamar a cualquiera de los operadores sea el 811; 127; 611 ó 1.252.532 ningún operador responderá antes de los 10 minutos, entre más desesperada sea tu llamada, más tiempo te mantendrán en espera, y eso que te ponen una grabación que palabras más palabras menos dice: “no se retire, su llamada es muy importante para nosotros”. De cualquier modo, la llamada no servirá de nada, pues casi siempre tendrás que apersonarte en un centro de la compañía porque el detalle no será resuelto por el operador.

Si entras a una reunión con tu celular en el cinto será mejor ponerlo a vibrar porque seguro llamarán, si lo apagas apuesta cien a uno que el mensaje será más importante que la reunión.

No compres celular nuevo: es mejor viejo conocido que nuevo por conocer; menos recomendable aún es comprar los de última tecnología, ya que tardarás el mismo tiempo en aprender a manejarlo que en cambiarlo, eso sí, lo podrás vender a buen precio porque el manual de uso estará completamente nuevo.

Honestamente, creo que la única explicación para que sigamos sorteando todo esto es la recompensa de, unas veces con más suerte que otras, poder comunicarnos con nuestros iguales.


 

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