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Dice el cantautor
Juan Luis Guerra:
"Quisiera
ser un pez
para poner mi nariz en tu pecera
y hacer burbujas de amor por donde quiera…
Pasar la noche entera… mojado en ti."
La música
popular está repleta de canciones de amor, que incluyen expresiones
como la anterior, en las cuales el autor -con la finalidad de acercarse
al ser amado- dice querer adoptar formas o funciones que superan las limitaciones
propias de su naturaleza humana.
Por diversos motivos las personas han deseado alguna vez no ser quienes
son, o tener cualidades diferentes a las propias, o mejorar ciertos rasgos
personales. La búsqueda del amor, el afán de poder, la ambición
económica, el anhelo de fama, la necesidad de seguridad, el logro
de metas, la autoestima personal, entre otras, son algunas de las razones
que nos incentivan al cambio.
En ciertas etapas del desarrollo vital, por ejemplo en la adolescencia,
tal actitud es la norma. Una de las tareas que debe realizar el adolescente
para su maduración psicológica, tiene que ver con el alcance
de la identidad personal, lo cual hace que comportamientos y sentimientos
como la idealización, la imitación de modelos, el descontento
con el propio cuerpo, el desagrado por ciertas características,
sean frecuentes.
No obstante, a cualquier edad creamos fantasías -alcanzables o
no- las cuales tienen la propiedad de impulsarnos hacia el logro de nuestros
sueños. Frases como "quisiera tener la libertad de un turpial",
"cómo me gustaría ser tan fuerte como un roble",
"quién tuviera la belleza de Patricia Velásquez"
o "si yo fuera rico como Bill Gates", las hemos pronunciado
(con variantes) o se las hemos escuchado a alguien.
Juan Ramón Barrios nos deleita con una hermosa serenata, plena
de inspiración, en su Noches Larenses, donde están
presentes afirmaciones de tal naturaleza:
"Quisiera
ser la brisa,
quisiera ser jardín,
contemplar tu sonrisa,
ser rosa, ser jazmín.
Ser la noche callada
de misterio sin fin,
y dormir a mi amada
con la armonía plateada
de un arpa y un violín".
Pues, como yo no
soy distinta al resto de los mortales también -por amor- quisiera
transmutarme; es por ello que me he atrevido a escribir y compartir con
ustedes este pequeño poema:
"Quisiera
ser Margarita:
En mi pensarías
Quisiera ser Margarita:
Conmigo soñarías
Quisiera ser Margarita:
Sólo así tú me amarías"
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